26.9.10

Para que estés cerca.

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Pensémoslo mejor.
Si te tuviera aquí mismo, quisiera inventar aquella fórmula para que ninguno de los dos tuviera que hechar tanto, tanto de menos al otro.

Me pondría a kilómetros de ti, para luego correr, correr, correr. Así supongo que llegaría a abrazarte y besarte con tanta energía despues de dar tantos pasos por ti, que mi persona quedaría plasmada en ti y tu persona en mi, así te tendría a ti y tu me tendrías a mi. Pero ¿que pasa cuando tenemos que irnos, despues de algún hermoso día de estar contigo, de darte la mano, de caminar juntos y de dejarse caer en el verdor del suelo? Nos volveríamos a dividir, y yo, ahora siendo tú, me extrañaría a mi misma. Y tu, siendo yo, te extrañarías a ti mismo.
24.9.10
Y mientras deliro con el teléfono que volviese a resonar en las paredes y dentro de mi vista.
Y mientras mi corazón ejecuta la orden de apagarse, yo jamás lo querría, jamás.

La Tierra me azota con su crueldad y sentidos individuales, yuxtapuestos. Se triza. Saltaría hacia el otro lado del mineral que sucumbe bajo el oscuro manto de desesperación, su sangre marcada en marrón, su ruptura en lágrimas azules repletas de sal. Escalaría por todo el dolor y ausencia de gravedad. Escalaría. Entre manos desfiguradas, manos rasgadas, manos sin compasión, masa compacta de sangre y desamparo, mis manos. Escalaría. Ojos llenos de polvo, ojos llenos de amor, ojos sin reconocimiento de lo real y de lo jamás esperado. Miseria. Años. Diez millones de años con la mente hacia arriba buscando su rostro entre el desconcierto, los brazos pequeños que asesinaron la tumultosa hemorragia de llantos, el beso que ahora mismo, necesito.
13.9.09

A l t e r E g o

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No sé... Es lo primero que se me vino a la mente cuando comenzaba a llevarme el trago de mareador líquido hasta mis labios. Y sin embargo aún no entiendo, y me pregunto, si estuvo correcto lo que he hecho. Si dejé en mis manos las lágrimas de otros o la llave que me salvará del dolor, quién sabe. Lo cierto es que el daño ya lo hice, el cuchillo lo porto yo, y solo yo. No tenía otra razón de hacerlo más que por estúpida venganza, ¿Devolver el daño que te han hecho durante meses es incorrecto, errado, idiota? A veces me digo si, a veces no. Vuelvo a preguntármelo día a día antes de apagar la exagerada luz de la ampolleta de la lámpara de mi habitación.
Y es que el recuerdo de mi venganza me llena la cabeza como polillas rebosantes a la luz, y no me deja quieta. Estoy feliz por un momento y luego esa injustificable falta a la confianza de una amistad que ya se perdió...vuelve a brillar en mis ojos y escapa en gotas, tristeza humana, frustración existencial.
Duele perder a alguien querido, pero al fin y al cabo todo cambio es para mejor...Intentaría recuperarla pero dudo que lo logre, ya llueve sobre mojado, y de hombres es equivocarse; de locos persistir en el error.

Y volvemos a la típica frasecita que repito a todo el mundo burlescamente, que me han repetido en la cara de la misma forma pero que en el fondo es cierto: Así es la vida. Punto.

Realmente no sé si describirme como psicótica, rencorosa, mitómana, genia o simplemente celosa. Y me río de eso.